Cuando no se puede, no se puede y lo demás son tonterías.



Son las dos de la mañana y muchos os preguntareis, ¿pero que hace “el güelu” levantado?, no os creáis que es por aquello que dicen que los mayores, no viejos José Luís solo mayores, dormimos poco, mentira, yo cuanto más horas mejor. El problema se centra en mis piernas que no quieren dormirse y parece que tienen vida propia, que cada vez que me tumbo en la cama parece que cobran vida y empiezan los calambres y las contracturas vamos que para arriba y a pasar la noche como se pueda.

Por eso se me ha ocurrido retomar aquellas pequeñas costumbres de escribir alguna pequeña reseña sobre el padel, los partidos, las birras y hasta la inmortalidad de los caballos cartujanos porque son la única raza que yo me se.
Ayer a eso de las ocho y algunos minutos porque siempre hay alguno que llega tarde, nos fuimos para las pistas en “el Estu”, yo iba con mi compañero de partido Don Carlos Galera, los dos llevábamos un paso largo y firme con decisión, “íbamos a ganar el partido”, los dos que jugaban contra nosotros, Carlos Mancho y Jorge Manzanera, nos pedían por favor que les dejáramos ganar para coger moral para el Campeonato, que ironía, si los únicos que tienen que coger moral éramos nosotros.
Empezamos después de un breve pero relajante calentamiento, sacábamos nosotros, ¡huy!, ¿qué pasa?, 1-0, 2-0, 3-0, será verdad que este partido lo vamos a ganar, pero la vida del deportista es dura sin darnos cuenta 3-3 y a partir de aquí uno para ti, otro para mi y al final 8-6 para ellos, me parece que no Carlos, que este partido se nos escapa como a mi se me escapaban las pocas fuerzas que Pedro me dejo después de la clase del Martes en 3Olivos, no pasa nada Carlos vamos a por ellos que son pocos.

El segundo set empezó muy mal sacaba yo y el oxigeno no me llegaba a la cabeza, tanto que no me enteraba de cómo iba el tanteador, menos mal que mi buen amigo Jorge siempre dispuesto me iba contando los tantos, cuando empecé a ver un poco mejor ya habíamos perdido el primer juego, ¿por qué ocurrirán estás cosas?, de aquí al final como un suspiro, 6-2 y partido perdido, es que no hay consideración en esta organización, no nos dieron tregua pasillo que dejábamos por ahí ponían la bolita, y cuando no hay sitio pues nada le das a la cinta de la red y la bolita da un brinco y pasa por encima de la pala traidora que quiere golpearla y así seguimos, 3-6 para nosotros y 6-4 para ellos y de repente ocurrió lo peor, yo como ya he dicho casi no podía oxigenarme bien, el cerebro en esos casos juega malas pasadas y veía bolas malas cuando los de enfrenten las ven buenas y ya sabéis como en este juego no hay árbitros pues ya se sabe siempre tienen razón los que ganan, pero de repente cuando iba a sacar, mi cerebro dijo basta y se nublo por completo, se me hizo una oscuridad total, ¡que susto!, menos mal que mi compi me saco del atolladero y me dijo que se había acabado el tiempo y se había apagado la luz.
Si es que ya se sabe cuando no se puede no se puede y lo demás son tonterías, menos mal que esas Birras
de postpartidum, me sacaron un poco del lapsus mental.
"El Güelu"


Andrés dijo
Estimado Alfonso, celebro que hayas retomado parte del espíritu de padelbirras escribiendo este elegante artículo. El miércoles para mí se ha convertido en un día referente de la semana. Jugamos hasta ¡dos horas! de buen pádel. Impresionante como pueden sentar las jarras de clara con limón después de la pérdida de líquidos.
Y como es menester, siempre doy una de cal y otra de arena: ¿dónde c. está el dinero de la inscripción de Bernardo? Pregunté en el cuartel de la Benemérita y la pasta no está.
7 Junio 2007 | 09:10 AM